Me sitúo a tu lado derecho, observo como tus párpados cerrados recorren infinitos campos soñados, paisajes creados por el subconciente, pienso que quizá puedes verme aún en tu condición de sueño profundo, creo que si sonríes es porque sueñas conmigo.
me mantengo en la misma postura, como la de los gatos cuando descansan, pero no duermen, atentos a lo que pueda pasar, cualquier cosa...
respiras y yo escucho la sinfonía de nariz y boca, el movimiento leve y constante de tu cuerpo.
Desearía quedarme en tí, cómo lo deseo, no me importa desaparecer, desvanecer, instalarme en uno de los pelos de tu bigote y no salir nunca de ahí.
¿Para qué? si allá no hay nada, nada.
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